Imagina…

 

Imagina un país retrasado cultural y científicamente respecto a sus vecinos del Norte…

Imagina que en ese país haya una institución capaz de fundar un Observatorio de Física Cósmica pionero en el mundo…

Imagina que ese Observatorio se inaugura con la presencia de un rey…

Imagina que al cabo de 28 años de existencia ese Observatorio está a punto de ser liquidado por un régimen republicano…

Imagina que ese Observatorio pudo subsistir por una sorprendente cláusula de la Escritura fundacional…

         Imagina que en ese país, que sigue atrasado cultural y científicamente, estalla una cruenta guerra civil…

         Imagina que los milicianos invaden ese Observatorio y su director impide que lo arrasen, explicándoles que la institución que preside está de su lado en la lucha por la igualdad y la justicia social, no sólo con buenas palabras, sino con hechos (fundación de misiones, escuelas, etc.)…

         Imagina que quien gobierna la zona donde se halla ubicado ese Observatorio decomisa los aparatos y el instrumental de ese Observatorio y los dispersa por cierta región del país…

         Imagina a su director viajando en plena contienda civil para negociar con esas autoridades republicanas que, por lo menos los aparatos y el instrumental, sufran los mínimos daños posibles…

         Imagina que ese director, en medio de esa guerra civil y de todos sus avatares, publica un trabajo estadístico en el que de modo irreprochable se demuestra la existencia del influjo lunar sobre la atmósfera…

 

         Ese trabajo era este.

 

         El país es España.

         …La institución es la Compañía de Jesús y el Observatorio el del Ebro (Tortosa, Tarragona).

         …Ese rey fue Alfonso XIII.

         …En 1932 la II República Española disolvió la Compañía de Jesús, lo que implicaba la suspensión de actividades de los jesuitas en el Observatorio del Ebro. Pero la Escritura fundacional contemplaba que en caso de disolución de la Compañía, la propiedad del Observatorio pasase al Obispado de Tortosa. Con esa argucia legal, los jesuitas pudieron seguir investigando en el Ebro.

         …El 18 de julio de 1936, estalló la Guerra Civil Española.

         …El director del Observatorio era entonces el Padre Luis Rodés. No hemos de justificar aquí la pionera e importante actividad investigadora de la Compañía de Jesús, que a lo largo de su existencia fundó más de 100 observatorios por todo el mundo. A este respecto recomendamos la lectura de Searching the Heavens and the Earth: the History of Jesuit Observatories. Agustín Udías. Kluwer Academic Publishers. 2003.

         …Fue la Generalitat Republicana, presidida por Lluís Companys, la que decomisó y dispersó el instrumental del Observatorio. Y fue a Barcelona donde viajó Luis Rodés para llevar a cabo esas negociaciones.

         …Y fue en Tortosa, en 1937, cuando este trabajo de Luis Rodés S.J., ¿Influye la Luna en el tiempo? Estudio estadístico, vio la luz.

 

         Damos a conocer este trabajo en la red como homenaje a su autor y a todos quienes contribuyeron con la fundación del Observatorio del Ebro al desarrollo de la ciencia española. Y también como reconocimiento a todos quienes no se dejan engañar por la propaganda política y sus mentiras, a todos aquellos que han aprendido a guiarse por el razonamiento y saben escuchar a su corazón. A todos aquellos que acostumbran a distinguir la cantidad de la verdad y se atreven a nadar contracorriente.

         Otros trabajos similares sobre el influjo lunar (pero ni mucho menos del nivel alcanzado por el de Luis Rodés) suelen aparecer de vez en cuando en la prensa, como este reciente y otros: 

 

http://www.abc.es/ciencia/abci-confirmado-luna-afecta-cantidad-lluvia-201602011032_noticia.html

 

        

         Para finalizar, recordemos, para aquellos que tal vez no lo tengan presente, el primer punto propuesto por René Descartes en su Discours de la Méthode:

 

1° Ne recevoir jamais aucune chose pour vraie qu'il ne la connût évidemment être telle; c'est-à-dire éviter soigneusement la précipitation, et la prévention, et ne comprendre rien de plus en ses jugements que ce qui se présenterait si clairement et si distinctement à son esprit, qu'il n'eût aucune occasion de les mettre en doute.