PRONÓSTICOS DEL TIEMPO A LARGO PLAZO

Pronósticos a medio plazo (mensuales, estacionales):

           

Perspectivas climáticas para 2010

Pronósticos meteorológicos para el verano 2009

            Pronósticos meteorológicos para la primera mitad del otoño 2009

            Pronósticos para la segunda quincena de noviembre hasta Navidad

           

 

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Desde el otoño de 1999 nuestros pronósticos del tiempo a largo plazo han visto la luz en Internet, como una de las piezas fundamentales del trabajo emprendido muchos años atrás.

Pese a las polémicas levantadas en algunos foros y las incomprensiones de gentes poco respetuosas con el trabajo y la dignidad ajenas, esta actividad no sólo ha puesto a prueba las antiguas herramientas de trabajo, sino que a la par nos ha permitido afinarlas. La observación es fundamental en cualquier actividad científica, y no sólo una etapa previa e incipiente del conocimiento, como erróneamente piensan algunos.

Nuestros mayores poseían una capacidad muy superior de observación y de su agudeza visual y sensorial eran capaces de extraer sagaces deducciones. Frente a nuestra poderosa tecnología ellos se sirvieron de sí mismos y de su entorno natural para realizar predicciones del tiempo. No hay barómetro ni aparato o ingenio diseñado por el hombre que posea la sensibilidad del ser vivo; éste, por su complejidad, gran cantidad de conexiones internas que posee y estrecha dependencia del medio, es capaz de sintonizar variaciones medioambientales, aunque sea automática e inconscientemente, muchísimo más sutiles y de enorme valor interpretativo que el aparato o satélite más sofisticado, un arte que nuestra cultura científica y tecnológica, desgraciadamente, ha perdido.

Lo mismo ha sucedido con la parte lógico-racional de la ciencia antigua, basada en la interpretación aristotélica del mundo, tan valorada en la Edad Media por los científicos de toda Europa (Astrometeorología). Pese a lo trasnochado que encontramos actualmente en ella, parte de principios correctos que sólo es necesario reformular en términos de la Física actual. Y, sobre todo, no reduce, no aísla las partes del gran organismo terrestre al capricho académico ni corta los potentes lazos que lo unen al entorno cósmico próximo, el Sistema Solar.

El rústico conocedor de su medio y el científico a la antigua usanza poseen la mismo visión global y unificadora del mundo, que cada vez surge con mayor empuje en el panorama actual del conocimiento; una visión “holística”, término que ha habido que buscar en la lengua griega, lengua culta en la que se forjaron esta clase de conocimientos nada más y nada menos que hace 2500 años.

            José Luis Pascual Blázquez, 13 octubre 2006